El Omega 3, especialmente el DHA, es esencial para el desarrollo cerebral, visual e inmune de los niños. Es crítico durante los primeros dos años de vida y hasta los 8 años. La EFSA recomienda 250 mg diarios de EPA+DHA para niños, y la FAO/OMS entre 100 y 250 mg según la edad. En Chile los niños no alcanzan estas cantidades a través de la dieta, lo que hace necesaria la suplementación.
¿Qué es el DHA y por qué es tan importante en los niños?
El DHA es el ácido graso más abundante en el sistema nervioso central, representando aproximadamente el 50% de todos los lípidos presentes en el cerebro. Forma parte de las membranas de las células neuronales, incluyendo las sinapsis, y también se concentra en alta proporción en la retina del ojo. El EPA, por su parte, es empleado por las mitocondrias para proporcionar energía a las neuronas y posee importantes funciones biológicas capaces de afectar la actividad neuronal.
El Omega 3 se transmite desde la madre al hijo de forma activa a través de la placenta durante el embarazo, y posteriormente a través de la leche materna. Por eso es fundamental que la madre reciba una cantidad suficiente en su propia dieta durante la gestación y la lactancia. La alteración de los niveles de EPA y DHA afecta directamente el comportamiento neuronal y mental del niño a lo largo de toda su vida, y sus efectos continúan siendo relevantes en la etapa adulta.
Impacto en el desarrollo cerebral y cognitivo
El DHA es clave en el desarrollo del cerebro, principalmente durante los dos primeros años de vida. En la nutrición de estos primeros 1.000 días, si este ácido graso se aporta en cantidades suficientes, la evidencia muestra que a largo plazo los niños presentan:
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Mejor rendimiento escolar
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Mayor capacidad de sociabilización
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Mejor habilidad de aprendizaje en lectura y lenguaje
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Menor agresividad
Estudios demuestran que niños con bajo rendimiento escolar, al ser suplementados durante 6 meses con DHA, registraron aumentos significativos en su capacidad de aprendizaje y concentración. El DHA mejora además las capacidades de concentración, memoria y fluidez verbal, funciones clave durante los años de formación académica.
Podemos distinguir tres etapas en el desarrollo del sistema nervioso central infantil:
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0 a 15-18 meses: se genera la mayor parte del volumen del cerebro, fase de construcción por excelencia
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18 meses a 6-8 años: acaba de madurar la estructura cerebral, siendo igualmente crítico el aporte de DHA
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A partir de los 6-8 años: el cerebro ya está formado pero sigue en constante reestructuración; el Omega 3 es necesario para mantener habilidades cognitivas clave
Beneficios más allá del cerebro
Desarrollo visual y agudeza ocular
El DHA influye en el desarrollo de las células presentes en la retina, cumpliendo un papel importante en el desarrollo de la agudeza visual. Una dieta rica en Omega 3 parece afectar de forma positiva la velocidad de desarrollo visual. El aporte adecuado de DHA desde la infancia es una de las mejores inversiones para la salud ocular a largo plazo.
Piel, sistema inmune y salud cardiovascular
Los ácidos grasos Omega 3 cumplen funciones relevantes en otros sistemas del organismo:
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Piel: forman parte de la secreción grasa que protege la piel con efecto antiinflamatorio, reduciendo la sensibilidad a irritantes. Su carencia se asocia con la aparición o empeoramiento de la dermatitis atópica
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Sistema inmune: el EPA y el DHA forman moléculas que ayudan a resolver la inflamación y tienen un efecto protector frente a alergias y asma
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Salud cardiovascular: son parte de las grasas buenas que disminuyen el colesterol LDL, evitando la formación de arteriosclerosis. El Omega 3 aumenta además el tiempo de coagulación, contribuyendo a un perfil cardiovascular más saludable desde etapas tempranas
Conducta y bienestar emocional
Expertos japoneses realizaron un estudio con 166 niños de entre 9 y 12 años con ataques de agresividad. Tras tres meses de suplementación con aceite de pescado, obtuvieron reducciones significativas en los síntomas. Otro trabajo administró 1,5 g de Omega 3 diarios por 6 semanas a 13 niños de entre 5 y 17 años con desórdenes autísticos, evidenciando que la suplementación podría ser efectiva al reducir rabietas, agresión y comportamiento auto-agresivo.
Omega 3 y TDAH
Una de las aplicaciones más estudiadas es su relación con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Varios estudios han detectado valores significativamente bajos de EPA y DHA en niños con TDAH en comparación con niños sin el diagnóstico. El desequilibrio en el ratio Omega 3/Omega 6 conduce a un estado de neuroinflamación y alteración en la producción de neurotransmisores como la dopamina, lo que agrava los síntomas del trastorno.
Un estudio publicado en la revista Pediatrics Child Health suplementó a 37 niños de 6 a 11 años con TDAH con 250 mg de EPA y 100 mg de DHA diarios durante 16 semanas, manteniendo controlados los síntomas sin generar efectos adversos. La evidencia acumulada sugiere que incorporar Omega 3 puede ser una estrategia complementaria relevante, siempre bajo orientación profesional.
Fuentes de Omega 3 en la dieta infantil
La forma ideal de cubrir las necesidades es a través de una dieta equilibrada. Las fuentes más ricas son:
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Pescados azules: salmón, atún, jurel, sardina y anchoveta. Lo recomendado es consumirlos al menos dos veces por semana
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Aceites vegetales: aceite de linaza, aceite de chía y semillas de calabaza aportan ALA, el precursor vegetal del Omega 3
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Frutos secos: las nueces son especialmente ricas en ALA y fáciles de incorporar en la alimentación diaria
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Alimentos enriquecidos: algunos productos lácteos, yogures y leches infantiles están enriquecidos con DHA
En Chile, a pesar de poseer una extensa costa, los niños no consumen las cantidades semanales recomendadas por factores como disponibilidad, precio y falta de hábito culinario. Por eso, la suplementación es una solución práctica y segura.
¿Cómo y cuánto suplementar?
La EFSA recomienda 250 mg/día de EPA+DHA para niños, mientras que la FAO/OMS sugiere entre 100 y 200 mg/día para niños de 2 a 6 años, y entre 200 y 250 mg/día para mayores de 6 años.
Para niños desde los 6 meses, el Nutra Omega 3 Kids permite dosificar el Omega 3 fácilmente como un aceite comestible. Para niños más grandes, el Omega Junior Ultra DHA aporta una concentración adecuada de DHA en un formato que evita el retrogusto, facilitando la adherencia.
Al momento de elegir un suplemento, considera siempre:
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Certificación de origen: acredita pureza y pesca sustentable
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Libre de contaminantes: certificado como libre de metales pesados y otros contaminantes marinos
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Buena tolerabilidad: fórmulas que eviten el retrogusto a pescado, como microcápsulas o versiones saborizadas
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Concentración adecuada de EPA y DHA: que aporte las dosis recomendadas para la edad del niño
Si buscas más opciones, puedes explorar el catálogo de suplementación infantil de All Nutrition.
Fichas bibliográficas:
REF: Valenzuela B, Rodrigo, Tapia O, Gladys, González E, Marcela, & Valenzuela B, Alfonso. (2011). ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 (EPA Y DHA) Y SU APLICACIÓN EN DIVERSAS SITUACIONES CLÍNICAS. Revista chilena de nutrición , 38 (3), 356-367.
Revisión Contribución de los Ácidos Grasos Omega-3 para la Memoria y la Función Cognitiva Dan L. Waitzberg1,2, Priscila Garla2 1 Departamento de Gastroenterología, 2014.